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Saturday, January 20, 2018

Thalamic hyperintensity in seizure stroke mimic.









Acute aphasia is one of the most common forms of presentation of stroke mimics. Many times those patients are having seizures. When there’s a suspicion of a stroke mimic, MRI is better than multiparametric CT on the differential diagnosis. In some patients, we can see a thalamic hyperintensity ipsilateral to the hemisphere with ictal activity.

Franklin Nwokea, Yuebing Lia. Focal Thalamic and Cortical Magnetic Resonance Changes Associated With Partial Status Epilepticus


Friday, May 15, 2015

"Agrafia sin alexia"

El caso que corresponde a la imagen es el de un paciente con un cuadro agudo de dificultad para la escritura, tanto manual como con el teclado del ordenador, sin alteración en la lectura ni presencia de otros déficit, que fue debido a un ictus isquémico. La semiología es inversa al síndrome clásico "alexia sin agrafia", en el que los pacientes presentan una alteración de la lectura sin compromiso de la escritura.

Saturday, March 7, 2015

Somatotopia cápsula interna















Normalmente los infartos cerebrales lacunares cursan con afectación más o menos simétrica de la fuerza y/o la sensibilidad en un lado del cuerpo. Las fibras motoras de la vía piramidal siguen una distribución somatotópica, dispuestas de tal manera que las correspondientes al pie descienden por la región más posterior del brazo posterior de la cápsula interna. En este contexto, ocasionalmente podemos observar algunas veces cuadros clínicos con un déficit asimétrico entre brazo y pierna.

























Las imágenes corresponden a la resonancia magnética de un paciente con un síndrome lacunar sensitivo motor hemicorporal derecho de predominio crural distal con un infarto lacunar agudo en el tálamo y en la región posterior del brazo posterior de la cápsula interna.

Monday, November 24, 2014

Leucoencefalopatía secundaria a angiopatía amiloide





















La angiopatía amiloide puede manifestarse como cuadros focales o encefalopáticos que incluyen el deterioro cognitivo. En raras ocasiones, esta enfermedad puede promover una afectación extensa de la sustancia blanca, bien de causa inflamatoria, bien por alteración de la autorregulación, o por un mecanismo mixto. La leucoencefalopatía secundaria a la angiopatía amiloide remeda el edema vasogénico que se suele encontrar en las lesiones tumorales. Los arteriolas con depósitos amiloideos pierden la capacidad de autorregular el flujo sanguíneo, por lo que ante elevaciones de la presión arterial se muestran incompetentes para impedir que se desencadene una hiperemia regional siendo en este contexto una de las causas de PRES (encefalopatía posterior reversible). En algunos pacientes, el propio material amiloideo, desencadena una reacción inflamatoria local que conduce igualmente a la formación de edema vasogénico, daño de barrera hematoencefálica y clínica neurológica. Un 25% de las consideradas vasculitis "primarias" del sistema nervioso central están asociadas a la angiopatía amiloide. El control estrecho de la presión arterial y el empleo de esteroides pueden en estas variedades de leucoencefalopatía revertir la sintomatología.

Imagen tomada de:  Caulo, Massimo et al. "Cerebral amyloid angiopathy presenting as nonhemorrhagic diffuse encephalopathy: neuropathologic and neuroradiologic manifestations in one case." American journal of neuroradiology 22.6 (2001): 1072-1076.

Tuesday, October 28, 2014

Despolarización cortical propagada en el paciente neurocrítico.

Los eventos de despolarización cortical propagada los solemos relacionar con el aura migrañosa, pero cuando acontecen en el cerebro gravemente enfermo: en el seno de ictus isquémico agudo, una hemorragia subaracnoidea, un traumatismo craneoencefálico, etc, condicionan una serie de alteraciones en la unidad neurovascular de efecto nocivo. Esto conduce a un aumento del tono vasoconstrictor y a una depleción energética que hace que parte de las áreas de penumbra sufran un daño irreversible. La presencia de este tipo de eventos se considera un indicador independiente de mala evolución. Para su identificación se precisa por lo general de la colocación de electrodos subdurales, aunque algunos trabajos actuales observan una buena correlación con el electroencefalograma de superficie, eliminando pues la necesidad de un registro cruento lo que permitiría expandir la investigación de este tipo de eventos.



Despolarización cortical propagada en el paciente neurocrítico

Wednesday, February 19, 2014

Ageusia secundaria a ictus isquémico








































Una secuela rara de los ictus es la alteracíón del gusto (disgeusia, hipogeusia y/o ageusia). La podemos ver en los infartos que afectan a la ínsula, aunque la lesión sea unilateral. Los pacientes pueden comúnmente perder peso tras el evento vascular. Se precisa asegurar un equilibrio nutricional. Se pueden emplear potenciadores del sabor en los alimentos, a la espera de una potencial recuperación de la función.
La imagen corresponde a un infarto insular que produjo ageusia y pérdida ponderal secundaria como únicas secuelas.




Monday, January 20, 2014

Hemorragia subaracnoidea cortical


Se enlaza presentación de esta variedad de hemorragia subaracnoidea, por lo general no aneurismática, que en pacientes jóvenes suele presentarse con cefalea en el contexto de un síndrome de vasoconstricción cerebral reversible y en pacientes mayores como déficit focales secundarios a una angiopatía amiloide. Existen otras raras etiologías como las estenosis carotídeas cervicales e intracraneales críticas que también son revisadas.


Friday, November 1, 2013

"Stroke mimic" atípico











Los "stroke mimics" son cuadros focales deficitarios habitualmente secundarios a infecciones, crisis comiciales u otras patologías no cerebrovasculares. Es interesante tener en cuenta una posible y rara etiología que tiene una presentación peculiar y que requiere una alta sospecha diagnóstica. Es el caso del hematoma epidural espinal cervical espontáneo. El cuadro típico consiste en dolor cervical intenso tras la realización de una maniobra de Valsalva, seguido a posteriori de paresia hemicorporal en brazo y pierna, sin paresia facial asociada. Para su diagnóstico puede ser útil el TC cervical, pero se prefiere, siempre que esté disponible, la RM cervical. El tratamiento suele basarse en inmovilización, evitar agentes antitrombóticos, salvo a lo sumo profilaxis de trombosis venosa profunda, dexametasona intravenosa y descompresión quirúrgica si se considera que existe déficit significativo y/o refractariedad al tratamiento médico.

La imagen corresponde al TC y la RM de una paciente mayor, antiagregada, que presentó el cuadro descrito mientras estaba haciendo deposición. Se aprecia un pequeño hematoma cervical epidural derecho. Con tratamiento médico a base de esteroides, collarín cervical y reposo, mejoró el cuadro sin necesidad de intervención quirúrgica.

Tuesday, August 27, 2013

Conceptos fisiopatológicos en el ictus isquémico agudo.





















Cuando un paciente sufre una parada cardiorrespiratoria el cerebro sufre daños irreversibles en tan solo escasos minutos debido a la anulación de la hemodinámica sistémica y cerebral, pero cuando un paciente sufre un infarto cerebral secundario a la oclusión de una arteria proximal de gran calibre, la sangre que no puede alcanzar las áreas cerebrales a través del vaso ocluido lo hace a través de colaterales, lo que se asocia a un enlentecimiento del tránsito circulatorio que no implica forzosamente el desarrollo de un daño irreversible secundario.
Las técnicas de neuroimagen que estudian la perfusión cerebral (como la TC de perfusión y RM de perfusión) ofrecen parámetros capaces de poner de manifiesto este enlentecimiento del flujo sanguíneo cerebral (Tiempo de tránsito medio, Tiempo al pico). Estas medidas son a su vez dependientes de la hemodinámica sistémica (fracción de eyección cardiaca, frecuencia cardiaca, osmolaridad del contraste, entre otras). Las regiones cerebrales a las que llega la sangre con un retraso moderado (10-20 ml/100 gr/min) se interpretan como penumbra isquémica en situación de riesgo de sufrir un daño irreparable. Otro de los parámetros que ofrecen las técnicas de perfusión es el volumen sanguíneo cerebral.  Aquellas zonas en la que este está disminuido se suelen interpretan como áreas ya necróticas (core del infarto).
A pesar de que en nuestra experiencia personal el trabajar con estas técnicas de neuroimagen de perfusión nos está dando resultados positivos, un reciente artículo cuestiona su utilidad y no las considera capaces de estimar la viabilidad tisular ni el core del infarto. Argumenta que las regiones cerebrales con tiempos de perfusión prolongados (áreas de penumbra) no necesariamente van a sufrir un daño irreparable, pues el hecho de que la sangre tarde más tiempo en irrigar las áreas cerebrales dependientes de la arteria ocluida (debido a que llega por colaterales y que se produce un enlentecimiento secundario a la respuesta vasodilatadora autorreguladora arteriolar) no implica que la oxigenación vaya a ser deficiente, pues en tales condiciones la extracción cerebral de oxígeno (ECO) aumenta de forma compensatoria al disponerse de más tiempo, preservándose de esta manera los requerimientos cerebrales de oxígeno (consumo metabólico cerebral de oxígeno, CMRO2). Esto corresponde a la considerada oligohemia benigna. Parece ser a su vez, que en condiciones de isquemia grave y de daño irreversible, la medida del volumen sanguíneo cerebral no es fiable, dado que puede estar tanto aumentada como disminuida. En el trabajo sí que consideran al TC basal, el angio TC y las secuencias de difusión por RM como técnicas en las que se puede confiar para la toma de decisiones.

En su algoritmo de actuación para el abordaje de un ictus isquémico de circulación anterior por oclusión de gran vaso (arteria cerebral media proximal o arteria carótida interna distal), realizan primero una valoración clínica, una medición de la escala NIH y un TC craneal basal. Si este no presenta hemorragia y el paciente cumple criterios de fibrinolisis intravenosa, inician esta terapia, completan posteriormente estudio con angio TC y si se confirma la oclusión de gran vaso, trasladan al paciente a la Resonancia para realizar secuencias de difusión. Si el infarto establecido no es de gran tamaño (volumen del infarto < 70 ml), plantean tratamiento neurointervencionista, sin necesidad a priori de realizar en su protocolo diagnóstico ni TC ni RM de perfusión.

Friday, May 24, 2013

Siderosis superficial secundaria a angiopatía amiloide


La hemosiderosis o siderosis superficial del sistema nervioso es un trastorno raro derivado del depósito crónico material hemático en el espacio subaracnoideo, los pares craneales, la corteza cerebral, el tronco, el cerebelo y la médula espinal. Entre sus síntomas clásicos destaca la ataxia y la hipoacusia debido a que los sangrados silentes recidivantes afectan generalmente a las estructuras de la fosa posterior. La etiología puede ser variada: malformaciones vasculares, tumores, traumatismos, rotura de hematíes en portadores de válvulas cardiacas, etc. Uno de los procesos que se relaciona también con la aparición de siderosis superficial es la angiopatía amiloide. En estos casos puede faltar la semiología habitual de hipoacusia y ataxia por producirse los sangrados más comúnmente a nivel supratentorial. De hecho, se piensa que las hemorragias cerebrales asociadas a la angiopatía amiloide se inician a nivel de los vasos superficiales leptomeníngeos y posteriormente se afecta el interior del parénquima, generando la hemorragia lobar característica de la enfermedad.
En las secuencias de resonancia de eco gradiente de un paciente con esta patología podemos encontrar de forma concomitante la presencia de un hematoma parenquimatoso agudo, hemorragias subaracnoideas que pueden ser recientes o antiguas (espacio subaracnoideo negro, hipodenso), microsangrados cerebrales crónicos y, a sabiendas de que el teñido de las capas superficiales de la corteza también es un proceso crónico, siderosis superficial cortical antigua, caracterizada por un espacio subaracnoideo de aspecto normal (blanco, hiperdenso) con la corteza subyacente hipodensa (negra). Esto se corresponde con el patrón bilinear “tracklike”.













Resonancia magnética (eco gradiente) de paciente con siderosis superficial en posible relación con angiopatía amiloide. A: hemorragia subaracnoidea (flecha discontinua), siderosis superficial cortical con patrón bilinear “tracklike” (área circular). B: hematoma lobar temporal izquierdo subagudo (flecha continua) y microsangrados lobares crónicos (flecha discontinua).

Wednesday, April 24, 2013

Demencia secundaria a fístula dural: el cerebro de estasis





















Una causa rara de demencia reversible es la originada por la presencia de fístulas durales arteriovenosas. Estas generalmente drenan en el seno sigmoide, el cual suele estar trombosado. Este hecho promueve el desarrollo de la propia fístula. Cuando aparece clínica neurológica, normalmente estamos ante los subtipos de fístula que asocian la presencia de drenaje venoso cortical (grado > IIa en la clasificación de Cognard y > I en la de Borden). La fisiopatología subyacente es la hipertensión venosa cerebral. Esta condiciona una hipoperfusión que deriva en un estado de isquemia crónica. Se podría hablar en este caso de que se genera un “cerebro de estasis”, en analogía con lo que se conoce como “hígado de estasis”.
No es raro que la única manifestación clínica sea el cuadro de demencia, indistinguible en ocasiones de una demencia tipo Alzheimer, pero se puede acompañar también de cefalea crónica y de la presencia de un soplo a nivel mastoideo. Algunos casos cursan con alteración de señal en la sustancia blanca cerebral de carácter reversible, pero el parénquima puede tener un aspecto normal y excepcionalmente se puede acompañar de hidrocefalia. En el SPECT es típica la hipoperfusión parietal posterior debido a la cercanía de estas regiones con la localización de las fístulas y a su vez es característico que la mejoría en las pruebas de medicina nuclear sea solo parcial, debido a que, aunque se ocluya la fístula, persiste la trombosis del seno que contribuye a la hipoperfusión por el impedimento de un drenaje venoso adecuado.
























Las imágenes corresponden a una paciente con demencia asociada a fístulas durales prominentes con una puntuación en el Minimental de 12 que tras tratamiento embolizador pasó a una puntuación de 23 en el plazo de dos semanas y de 26 al mes con resolución de la demencia y recuperación de su vida autónoma.

Thursday, January 31, 2013

Encefalopatías por alteración de la vasorreactividad cerebral

















En el campo de la patología vascular cerebral habitualmente se atiende a pacientes en los que se produce un compromiso agudo del flujo sanguíneo cerebral regional, el cual se manifiesta como un ictus isquémico. Existen otros trastornos mucho más infrecuentes en los que el daño se produce por un exceso del flujo sanguíneo cerebral, bien a nivel global (síndrome de encefalopatía posterior reversible) o a nivel regional (síndrome de hiperperfusión). Son lo que se conoce como encefalopatías por hiperperfusión. En estas patologías observamos como son los territorios frontera vasculares cerebrales los que se afectan de modo más prominente. En la encefalopatía posterior reversible se han descrito cuatro patrones radiológicos según la distribución anatómica de las lesiones.
Existe controversia en cuanto a la fisiopatología
de estos procesos. Por un lado hay una teoría que aboga por la hiperperfusión como elemento desencadenante, y otra contraria en la que un mecanismo de hipoperfusión es el que justificaría su patogenia. Según la teoría hiperperfusora, cuyo arquetipo es la encefalopatía hipertensiva, un fracaso del mecanismo de autorregulación cerebral debido a un exceso de flujo sanguíneo, conduciría a la producción de edema vasogénico, de predominio en la sustancia blanca subcortical de las regiones posteriores del cerebro, constituyendo la forma clásica del síndrome de leucoencefalopatía posterior reversible. La teoría hipoperfusora explicaría cómo el cuadro se puede producir también en pacientes normotensos. En base a ella, debido a la exposición a determinados agentes como la ciclosporina, se produce una toxicidad directa en el endotelio y un aumento relativo de sustancias con propiedades vasoconstrictoras que alteraría la función de la barrera hematoencefálica, permitiendo el paso de fluido al parénquima. Probablemente puedan convivir ambos fenómenos de hiperperfusión e hipoperfusión y constituyan diferentes fases de la enfermedad. De hecho, hay estudios de medicina nuclear que evidencian hipoperfusión y otros hiperperfusión. Pudiera ocurrir que un fenómeno inicial de hiperperfusión, secundario a una crisis hipertensiva, activara el mecanismo fisiológico de autorregulación, el cual promovería una respuesta cerebral fisiológica vasoconstrictora para evitar el edema cerebral. Esta respuesta vasoconstrictora intensa compensatoria se convertiría en nociva en aquellas áreas basalmente peor irrigadas, los territorios vasculares frontera, generando en estas localizaciones un fenómeno de hipoperfusión e isquemia, daño endotelial y daño de la barrera hematoencefálica. 
















Un síndrome hermanado con la encefalopatía posterior reversible es el síndrome de vasoconstricción cerebral reversible (SVCR). Este se caracteriza por aparición de vasoespamo en las arterias de gran calibre a nivel del polígono de Willis y la circulación vertebrobasilar.
La encefalopatía posterior reversible y el SVCR constituyen pues procesos encefalopáticos relacionados con una alteración de la vasorreactividad cerebral. En la encefalopatía posterior reversible ocurre preferentemente a nivel de la microcirculación (encefalopatía por alteración de la vasorreactividad cerebral microangiopática) y en el SVCR en las arterias de mayor calibre.

Sunday, September 2, 2012

"Stroke mimic" secundario a infección urinaria por Klebsiella pneumoniae.















No es la primera vez que observamos que en pacientes que debutan con un cuadro brusco de afasia mixta simulando un ictus agudo, la etiología del proceso obedezca finalmente a una infección urinaria por Klebsiella pneumoniae. La presentación clínica más común entre los imitadores del ictus (stroke mimics) es la afasia sin déficit motor. Las infecciones causadas por este germen pudieran generar la liberación de citocinas que desencadenaran un peculiar síndrome confusional en el que destacara la presencia de una afasia mixta, incluso sin fiebre acompañante. Las técnicas de neuroimagen funcional, como el TC de perfusión y la resonancia magnética de difusión, permiten en este contexto ayudar a dilucidar si estamos o no delante de un ictus isquémico, con las implicaciones terapéuticas que esto conlleva.

Tuesday, August 23, 2011

Ictus isquémico de la arteria coroidea anterior: un "síndrome lacunar plus".


Los pacientes con infarto en el territorio de la arteria coroidea anterior, en la instauración aguda del episodio, pueden presentar clínicamente un cuadro que asemeja un síndrome lacunar sensitivomotor, pero será llamativa la presencia de hemianopsia homónima acompañante, sin que el paciente muestre por otro lado claros signos de infarto cortical extenso. No asociará, de hecho, la típica afasia severa de los ictus de arteria cerebral media (ACM) completa, ni heminatención o desviación ocular, y también curiosamente la hemiparesia puede ser proporcional en brazo y pierna, característica de los síndromes lacunares motores, y no con menor compromiso de la pierna como ocurre en los ictus completos de ACM.
La arteria coroidea anterior (AChA) es una rama de la arteria carótida interna distal, que nace por encima de la arteria comunicante posterior y por debajo de la ACM. Se dirige hacia atrás y se encarga de irrigar de forma variable parte del brazo posterior de la cápsula interna, el tálamo lateral, y la cintilla óptica, de ahí la triada clínica con la que cursa el infarto de esta arteria: hemiparesia, hemihipoestesia y hemianopsia contralaterales. Estos pacientes se comportan con la actitud de los síndromes lacunares, plenamente alerta de sus defectos, pero con alteración campimétrica acompañante, que puede erróneamente hacer pensar en que se trate de ictus corticales. En su etiopatogenia, como en aquellos, se involucra también sobre todo a la angiopatía de pequeño vaso.

Saturday, July 16, 2011

Ictus agudo

En el siguiente enlace, perteneciente a la compañía farmacéutica que comercializa el rtPA, se puede acceder a un par de videos que reflejan la realidad del ictus como emergencia médica.

Saturday, January 22, 2011

Resonancia magnética cerebral en la trombosis crónica de senos venosos: invalidez del “signo del delta vacío”.

En la fase crónica de las trombosis de senos venosos cerebrales, los hallazgos de resonancia magnética pueden llevar al error en forma de falsos negativos. En este estadio tardío del proceso, la ocupación de los senos venosos está conformada por un tejido fibroso e inflamatorio organizado, que capta contraste de manera intensa, por lo que desparece el signo característico del delta vacío, propio de las fases aguda y subaguda. Este error puede subsanarse si se realizan secuencias de angio RM, en las que se demuestra la ausencia del dibujo normal del seno.

Dada la ocupación de espacio que se produce en el sistema normal de drenaje, la sangre abandona la cavidad craneal por otras vías secundarias, motivo por el cual se observa una hiperemia en la duramadre y mayor patencia de la circulación colateral. Esto puede conducir a un segundo error diagnóstico, ya que la imagen del realce dural paquimeníngeo, tanto en la convexidad craneal, como en el la fosa posterior, puede confundirse con la que se observa en el síndrome de hipotensión de líquido cefalorraquídeo, o en las paquimeningitis.

El transfondo inflamatorio que justifica este intenso realce de contraste en el TC y en la resonancia recuerda al que se produce en el hematoma subdural crónico, entidad caracterizada igualmente por una colección heterogénea con abundante tejido inflamatorio y formación de neovasos.


Figura: Resonancia magnética de un paciente con una trombosis crónica de los senos venosos cerebrales. En “A” se aprecia en secuencia coronal T2 una ocupación del seno longitudinal superior. En “B” la angio RM evidencia la ausencia del trayecto normal del seno. En “C” y “D” que corresponden a secuencias T1 con contraste, en vez de aparecer el signo del delta vacío, se muestran un intenso realce en el seno y también en la duramadre.

Thursday, January 13, 2011

Resonancia magnética de difusión en el infarto medular.


La figura corresponde a la resonancia de una paciente de 40 años que al levantarse bruscamente del suelo desde una posición con las piernas cruzadas, comenzó bruscamente con dolor en cinturón, parestesias en extremidades, debilidad en las piernas y disfunción de esfínteres. La imagen “A” corresponde a una secuencia flair realizada en el día +3 desde el inicio de la clínica, en la que se aprecia un cambio de señal en la región anterior medular con el patrón característico “pencil-like”. Este se corresponde con una hiperintensidad lineal en el territorio de la arteria espinal anterior, que pareciera dibujado con un lápiz. La imagen “B” muestra un corte axial del mismo día, donde se evidencia también el cambio de señal en la región medular anterior (cordones anterior y lateral). En la imagen “C”, perteneciente a una resonancia de control realizada en el día +15, cuesta ya más apreciar la hiperintensidad, siendo el cambio de señal menos patente. La imagen “D” corresponde a una secuencia de difusión, también del día +15, en la que se aprecia una intensa restricción, característica de las lesiones vasculares isquémicas.

La sospecha clínica fue de infarto medular debido a embolismo fibrocartilaginoso. por un precipitante mecánico que generó un aumento de la presión intradiscal.

El infarto medular es una patología infradiagnosticada, debido a la inercia que arrastra a considerar que el grueso de las mielopatías no compresivas, pertenecen al ámbito inflamatorio de las mielitis. A diferencia de las mielitis desmielinizantes, en las que la alteración de señal en las secuencias T2 de resonancia magnética suele estar presente cuando se realiza la primera neuroimagen del paciente, en el infarto medular, si se realiza la resonancia en fase muy precoz, esta puede resultar normal. Han de pasar varios días para que los cambios de señal se hagan patentes, los cuales pueden a su vez captar contraste en esta fase subaguda. Es en este momento, cuando no debe faltar un estudio de resonancia, pues pasadas varias semanas, puede ya desaparecer definitivamente la alteración de señal, a pesar de que el paciente tenga unas secuelas severas. Las técnicas de difusión, tradicionalmente empleadas en el estudio de las lesiones cerebrales, se están incorporando en los últimos años en la valoración medular. Su aplicación puede orientar el diagnóstico, si se observa una fuerte restricción, mayor de la que se suele ver en las placas desmielinizantes agudas.

Saturday, December 4, 2010

Encefalopatía por contraste simulando hemorragia subaracnoidea



Caso clínico: En las imágenes superiores se observa el TC craneal de una paciente de 80 años que ingresó por infarto agudo de miocardio, y tras ser sometida a una coronariografía para implantación de stents, debutó a la media hora con cuadro de afasia brusca y pérdida de fuerza en el hemicuerpo derecho. En las figuras A y B se aprecian hiperdensidades en la mayoría de los surcos del hemisferio izquierdo, que pudieran confundirse con una hemorragia subaracnoidea, pero que corresponden al medio de contraste extravasado, y también se aprecia de edema difuso. Tras instauración de tratamiento con dexametasona intravenosa, a las 72 horas estaba asintomática, y se produjo resolución radiológica de los hallazgos (figuras C y D). Se realizó estudio de troncos supraórticos, el cual no evidenció la presencia de estenosis carotídea izquierda, que justificara que el hemisferio izquierdo fuera más susceptible al desarrollo de esta complicación. Desconocemos si las turbulencias de flujo y los medios técnicos del procedimiento, pudieran favorecer una especial predisposición para que se afectase el lado izquierdo.
Una complicación de los procedimientos angiográficos infrecuente, pero también infradiagnosticada, consiste en la encefalopatía secundaria a la administración de medios de contraste. El cuadro clínico clásico consiste en la aparición de ceguera cortical tras la realización de cateterismos cardiacos. Este proceso está entroncado con el síndrome de encefalopatía posterior reversible, siendo las áreas parietoccipitales más vulnerables a sufrir estas alteraciones, debido a la menor inervación simpática del territorio vertebrobasilar. Tiene también parentesco con el síndrome de hiperperfusión; si en este existe un incremento del flujo regional en las áreas sintomáticas, en la enfalopatía por contraste hay un fracaso de la autorregulación favorecido por el propio contraste. La hiperosmolaridad del agente de contraste produce una contracción de las células, favoreciendo la apertura de la barrera hematoencefálica. El contraste en el espacio subaracnoideo, en contacto con las neuronas, genera la disfunción cerebral por su cualidad oncótica para generar edema, y por un efecto tóxico directo. Realmente, los tres síndromes (encefalopatía por contraste, síndrome de encefalopatía posterior reversible, y síndrome de hiperperfusión), se asocian a la aparición de un déficit neurológico agudo extenso, con semiología cortical, sin evidencias de obstrucciones en el arbol arterial. En todos ellos se produce edema cerebral, detrás de cuya fisiopatología está una incapacidad de la autorregulación para resolver la situación. Suelen ser de pronóstico benigno a corto plazo, siempre y cuando no se produzcan complicaciones hemorrágicas, hecho que ocurre raramente.
En el caso en concreto de la encefalopatía por contraste, no es raro que la imagen radiológica sea confundida erróneamente con una hemorragia subaracnoidea.

Actualmente se recogen cada vez más casos que involucran también a la circulación anterior (afasia, hemiparesia), muchos de ellos tras procedimientos de intervencionismo neurovascular, una actividad en continua expansión.

Sunday, September 26, 2010

Hemorragia cerebral asociada al síndrome de leucoencefalopatía posterior reversible.

El síndrome de leucoencefalopatía posterior reversible, en el que se produce edema vasogénico cerebral en relación con múltiples posibles etiologías, no conduce por lo general a complicaciones hemorrágicas, siendo habitualmente considerado un trastorno de corte benigno. En algunos pacientes, principalmente si presentan una diátesis hemorrágica, se pueden observar sangrados cerebrales. El caso que se muestra es el de un varón de 20 años, sometido a un transplante alogénico de médula ósea, en tratamiento con ciclosporina y prednisona por una enfermedad de injerto contra huesped, que en el contexto de una plaquetopenia, desarrolló un cuadro de cefalea, hipertensión, alexia, dificultad para el seguimiento ocular, ataxia óptica y hemianopsia izquierda.



TC craneal del paciente con síndrome de leucoencefalopatía posterior reversible que presenta edema en sustancia blanca cerebral, más profuso en regiones parietoccipitales, con hemorragia occipital derecha asociada. Tras control tensional estrecho y cambio a micofenolato, el paciente quedó asintomático.

http://www.ajnr.org/cgi/content/full/30/7/1371


Thursday, May 27, 2010

Microangiopatía cerebral de pequeño vaso y niveles elevados de Lipoproteína A

La imagen que se muestra es la de la resonancia magnética abierta de una paciente de 61 años, en la que se descubre el hallazgo de un daño isquémico microvascular sin que presentara los factores de riesgo vascular clásicos (hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, hipercolesterolemia, obesidad). En una analítica para investigar la causa de estas alteraciones radiológicas se obtuvieron niveles elevados de Lipoproteína A: 83 mg/dL (0-30), a pesar de cifras normales del resto del perfil lipídico, y de homocisteína, otra sustancia cuya determinación se debe solicitar en estos contextos.

La lipoprotenía A es una molécula de estructura similar al plasminógeno, por lo que sus niveles elevados pueden interrumpir la función de esta sustancia, impidiendo la fibrinolisis endógena, y motivando de esta manera un estado protrombótico.

Recientemente asistimos a un varón joven fumador con un Síndrome de Leriche, en el que también se encontraron niveles elevados de esta lipoproteína. En su arteriografía se aprecia oclusión del cabo distal de la aorta y de ambas arterias iliacas con abundante circulación colateral.



Es de interés la determinación de lipoprotenía A en pacientes con enfermedad vascular de causa no filiada, e incluso en aquellos que puedan compartir otros factores de riesgo vascular, dado que existen medidas terapéuticas que son capaces de disminuir sus cifras plasmáticas. Las estatinas no sirven para ello. Tradicionalmente se empleaba con este fin el ácido nicotínico aisladamente, por lo general mal tolerado por sus efectos secundarios, pero actualmente contamos con un fármaco, el laropiprant, que es un antagonista potente y selectivo de los receptores de prostaglandina D2 (PGD2) del subtipo 1 (DP1), para reducir los sofocos inducidos por el ácido nicotínico.